Una mochila de emergencia es una bolsa preparada con lo justo para salir de casa en pocos minutos y aguantar 72 horas fuera: agua, algo de comida, una linterna, una radio pequeña, un botiquín básico, ropa de abrigo, documentos y dinero. Se prepara una vez, se deja junto a la puerta y se revisa dos veces al año. Con esta guía puedes tenerla lista esta misma tarde, en media hora y sin salir a comprar casi nada.
Mucha gente piensa que esto es cosa de películas o de montañeros. Pero piensa en las evacuaciones por incendios forestales de los últimos veranos, en las DANA que han obligado a salir de casa con el agua por las rodillas, o simplemente en un escape de gas en el edificio. En esos momentos nadie piensa con claridad. Por eso la mochila se prepara con calma, antes, para que el día que la necesites solo tengas que cogerla.
Antes de empezar: qué mochila usar
No necesitas nada especial. Sirve cualquier mochila de entre 30 y 40 litros que tengas en casa, la del gimnasio, la de una excursión. Lo importante es que:
- Sea cómoda de llevar a la espalda durante un rato largo, con correas acolchadas.
- Tenga varios bolsillos para encontrar las cosas sin vaciarla entera.
- Sea resistente al agua o tenga funda para la lluvia. Si no, mete el contenido en bolsas de cierre zip o en una bolsa estanca.
- No pese demasiado una vez llena. Una buena regla: que no supere el 10–15 % del peso de quien la va a llevar.
Si en casa sois varios, lo ideal es una mochila por adulto y una pequeña por cada niño mayor de seis o siete años, con sus cosas y algo que le haga sentir seguro.
Los 30 minutos, paso a paso
Pon un temporizador si quieres. Vamos a ir por bloques, de lo más importante a lo menos importante, para que si te interrumpen a mitad, lo esencial ya esté dentro.
Minutos 0–5: agua
Mete al menos dos litros de agua por persona, mejor en botellas pequeñas que se reparten bien el peso. Tres días de agua para una persona serían unos nueve litros, que es demasiado peso para cargar, así que aquí entra el truco: un filtro de agua tipo pajita o unas pastillas potabilizadoras. Pesan casi nada y te permiten beber agua de un grifo dudoso, una fuente o un río si hace falta. Si tienes una botella metálica de una sola pared, mejor todavía: se puede poner al fuego para hervir agua.
Minutos 5–10: comida
Comida que no necesite cocinarse y que aguante meses: barritas energéticas, frutos secos, fruta deshidratada, galletas, chocolate, alguna lata pequeña con abrefácil. Las raciones de emergencia comerciales son muy prácticas porque concentran muchas calorías en poco espacio y duran años. Calcula algo para cada uno de los tres días, sin obsesionarte: en una evacuación casi siempre acabarás en un sitio donde te den comida, pero las primeras horas cuentan.
Minutos 10–15: luz, información y energía
- Una linterna frontal con pilas de repuesto. La frontal es mejor que la de mano porque te deja las manos libres para cargar, abrir puertas o coger a un niño.
- Una radio pequeña a pilas o de manivela. Si se cae la cobertura, es lo único que te va a decir dónde ir.
- Una batería externa cargada y el cable de tu móvil.
- Un silbato. Sirve para llamar la atención sin gastar la voz.
Minutos 15–20: documentos y dinero
Este bloque es el que más gente olvida y el que más problemas da después. Mete en una funda impermeable:
- Fotocopias del DNI o pasaporte de todos.
- Tarjeta sanitaria o copia.
- Póliza del seguro de casa y del coche.
- Una hoja con teléfonos importantes escritos a mano: familia, médico, vecino de confianza, seguro.
- Un listado de la medicación que toma cada persona y las dosis.
- Dinero en efectivo, en billetes pequeños y alguna moneda. Entre 100 y 200 euros es una cantidad razonable.
- Copia de las llaves de casa y del coche.
Un consejo extra: guarda también una copia digital de todo esto en un pendrive pequeño o en la nube, pero no dependas solo de ella.
Minutos 20–25: botiquín, higiene y medicinas
Un botiquín pequeño de viaje con tiritas, gasas, vendas, desinfectante, analgésicos y pinzas. Junto a él, la medicación habitual de cada uno para al menos tres días, mejor siete. Añade un par de mascarillas FFP2 (imprescindibles si hay humo de un incendio), gel hidroalcohólico, toallitas, papel higiénico, cepillo y pasta de dientes, compresas o tampones y pañales si hay bebé.
Minutos 25–30: ropa y abrigo
Una muda completa por persona, calcetines de repuesto (los pies mojados se pasan fatal), una sudadera o forro polar, un chubasquero o poncho y una manta térmica de emergencia, que ocupa lo que una cartera y abriga muchísimo. Si es invierno, gorro y guantes. Unos zapatos cómodos que no estés usando, mejor atados a la mochila por fuera.
Y ya. Treinta minutos. Ahora haz una prueba sencilla: cierra la mochila, póntela y da una vuelta por casa o baja y sube las escaleras del portal. Si te tira de los hombros o se te clava algo en la espalda, reorganiza. Lo pesado (el agua) va pegado a la espalda y a media altura; lo ligero y voluminoso (la ropa, la manta), abajo; y lo que puedes necesitar rápido (linterna, silbato, documentos, mascarillas), en los bolsillos de arriba o laterales. Parece un detalle, pero cargar diez kilos mal colocados durante una hora es agotador.
Otra prueba que recomendamos mucho: haz el ejercicio con toda la familia. Decid en voz alta «tenemos que salir de casa en diez minutos» y ved qué pasa. ¿Sabe cada uno qué coger? ¿Dónde están las llaves del coche? ¿Quién se encarga del perro? ¿Quién lleva al pequeño? No hace falta dramatizar; se puede hacer como un juego, y a los niños les encanta tener una tarea concreta. Lo normal es que en el primer intento aparezcan dos o tres cosas que nadie había pensado, y para eso sirve precisamente el ensayo.
Por último, piensa en tu punto de encuentro. Si os separáis o si los móviles no funcionan, ¿dónde os veis? Lo ideal es tener dos: uno cerca de casa (la plaza, la puerta del colegio, la casa de un vecino) y otro fuera del barrio o del pueblo, por si la zona entera está afectada. Apuntadlos en la hoja de teléfonos que va en la funda de documentos y marcadlos en el mapa en papel. Es una conversación de cinco minutos que, el día que haga falta, vale muchísimo más que cualquier cosa que hayas metido en la mochila.
Lo que se suele olvidar (y luego se echa de menos)
- Un cargador de coche para el móvil, por si la evacuación es en coche.
- Gafas de repuesto o lentillas y su líquido.
- Una navaja multiusos pequeña, de hoja corta, con tijeras y abrelatas.
- Bolsas de basura grandes: sirven de impermeable, de suelo seco, de bolsa para ropa mojada.
- Cinta americana enrollada en un lápiz para que ocupe poco.
- Un mapa en papel de tu zona, con el punto de encuentro familiar marcado.
- Algo para los niños: un cuento, unas cartas, un peluche pequeño. En una situación rara, lo conocido calma muchísimo.
Si tienes mascotas
Si tu perro o tu gato van a venir contigo, y deberían, prepara también su bolsa: comida para tres días, un cuenco plegable, agua, correa de repuesto, bolsas, su medicación y una copia de la cartilla veterinaria. Una foto reciente tuya con el animal ayuda mucho si os separáis. Los transportines, cerca de la puerta.
Dónde dejar la mochila
Junto a la puerta de salida o en el armario de la entrada, a la vista de todos. No en el trastero ni en lo alto de un armario. Si tienes coche, algunas personas prefieren tener una segunda mochila más pequeña en el maletero. Lo importante es que todos los miembros de la familia sepan dónde está y que la regla sea clara: si hay que salir, la mochila sale con nosotros.
Cómo mantenerla
Dos veces al año, aprovechando el cambio de hora, sácala, vacíala y revisa:
- Caducidad del agua y la comida.
- Pilas de la linterna y la radio.
- Carga de la batería externa.
- Medicación y botiquín.
- Que la ropa sigue valiendo, sobre todo la de los niños, que crecen sin avisar.
- Que los documentos y teléfonos están actualizados.
De paso, cambia la ropa de invierno por la de verano o al revés. Diez minutos y listo.
¿Y si prefiero comprarla ya hecha?
Es una opción totalmente válida si no tienes tiempo o simplemente prefieres no pensar en ello. Una mochila prellenada te ahorra ir comprando pieza a pieza y suele estar bien pensada. Aun así, hay cosas que nadie puede meter por ti: tus documentos, tu dinero, tu medicación, tus gafas y la ropa de tu talla. Compra la base y personalízala con este artículo en la mano.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe pesar una mochila de emergencia?
Para un adulto, entre 7 y 10 kilos es manejable. Si pesa más, saca agua y confía en el filtro.
¿Necesito una mochila por persona?
Lo ideal es una por adulto. Los niños pequeños pueden compartir la de un adulto, y los mayores pueden llevar una pequeña con sus cosas.
¿Puedo llevar una navaja en la mochila?
Sí, siempre que sea de un solo filo, no automática y con la hoja de menos de 11 cm, que es lo que permite la normativa española. Una navaja multiusos tipo suiza es perfecta.
¿Qué diferencia hay entre esto y el kit de casa?
El kit de casa es para quedarte; la mochila es para irte. El de casa puede ser más grande y pesado; la mochila tiene que poder llevarse a la espalda. Te lo contamos en nuestra guía completa del kit de emergencia.
Hazlo hoy
De verdad, son treinta minutos. Busca una mochila, pon música y ve metiendo cosas siguiendo este orden. Cuando termines, ponla junto a la puerta y díselo a todos en casa. Es una de esas tareas que, una vez hecha, te quita un peso de encima que ni sabías que llevabas.
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