Latas de conserva y botellas de agua

Cómo potabilizar agua en una emergencia: filtros, pastillas y hervir

Si el agua del grifo deja de ser segura o se te acaba la que tenías guardada, hay tres formas fiables de hacerla potable en casa: hervirla, desinfectarla con pastillas o con lejía apta para agua de bebida, y filtrarla con un filtro de calidad. Hervir es lo más seguro contra bacterias y virus; las pastillas son las más prácticas para llevar; y los filtros quitan suciedad y la mayoría de microorganismos, pero no todos eliminan virus. Si el agua está turbia, primero hay que dejarla reposar y colarla. En esta guía te explicamos cada método paso a paso, cuándo usar cuál y qué cosas no consigue ninguno.

En España tenemos la suerte de que el agua del grifo es potable casi en todas partes, y nos cuesta imaginar lo contrario. Pero cuando las autoridades declaran el agua «no apta para el consumo» en un municipio, por una avería, una inundación o una contaminación, la reacción suele ser la misma: carreras al supermercado a por garrafas. Saber potabilizar agua es como saber cambiar una rueda. Ojalá no tengas que hacerlo nunca, pero da mucha tranquilidad saber cómo.

Antes de nada: cuándo hay que potabilizar

  • Cuando tu ayuntamiento o tu compañía de aguas avisan de que el agua no es apta para el consumo o recomiendan hervirla.
  • Después de una inundación o una DANA, si el agua ha podido mezclarse con aguas sucias.
  • Si tienes que usar agua de un pozo, una fuente, un río o agua de lluvia que no sabes si es segura.
  • Si el agua sale turbia, con olor o color raro.

Y un aviso importante: si el problema es una contaminación química (por ejemplo, gasóleo, productos industriales, pesticidas), ninguno de estos métodos caseros la soluciona. Hervir no elimina químicos e incluso puede concentrarlos. En ese caso, sigue las indicaciones oficiales y usa solo agua embotellada.

Paso previo: si el agua está turbia

Cualquier método funciona mucho mejor con agua clara. Si el agua tiene barro, arena o partículas:

  1. Déjala reposar unas horas en un recipiente limpio para que lo pesado se vaya al fondo.
  2. Pasa la parte de arriba a otro recipiente con cuidado, sin remover.
  3. Cuélala a través de un paño de algodón limpio, un filtro de café o varias capas de gasa.
  4. Ahora sí, aplica uno de los métodos de abajo.

Colar el agua no la hace potable. Solo la deja lista para que el tratamiento funcione.

Método 1: hervir el agua

Es el método más seguro y el que recomiendan las autoridades sanitarias en casi todo el mundo. Mata bacterias, virus y parásitos.

  1. Pon el agua (ya clara) en una olla limpia.
  2. Llévala a ebullición fuerte, de esas en las que las burbujas no paran aunque remuevas.
  3. Mantén la ebullición al menos 1 minuto. Si vives por encima de 2.000 metros, 3 minutos.
  4. Deja que se enfríe tapada.
  5. Guárdala en recipientes limpios y tapados.

Pros: muy eficaz y no necesitas nada especial.

Contras: necesitas fuego y combustible, lo cual en un apagón puede ser un problema si cocinas con electricidad. Por eso un hornillo de gas portátil es tan útil. Además, el agua hervida sabe «plana»; se arregla pasándola de un recipiente a otro varias veces para airearla.

Método 2: desinfectar con lejía apta para agua de bebida

Es un método clásico, barato y muy usado en emergencias. Pero hay que hacerlo bien.

Muy importante: solo sirve la lejía que indica en la etiqueta que es «apta para la desinfección del agua de bebida». Nada de lejías perfumadas, con detergente, espesantes o «lejía con jabón».

  1. Usa agua clara (si está turbia, haz primero el paso previo).
  2. Añade 2 gotas de lejía apta por cada litro de agua. Si el agua sigue algo turbia o está muy fría, puedes usar 4 gotas.
  3. Remueve o agita bien.
  4. Espera al menos 30 minutos antes de beberla.
  5. Debería tener un ligero olor a cloro. Si no huele nada, repite la dosis y espera otros 15 minutos.

Pros: barato, rápido, no necesita fuego.

Contras: no es eficaz contra algunos parásitos resistentes, como el Cryptosporidium, y deja sabor a cloro. Usa un cuentagotas para medir bien: más no es mejor.

Método 3: pastillas potabilizadoras

Son la versión «de bolsillo» de la lejía. Suelen ser de dióxido de cloro o de dicloroisocianurato sódico (NaDCC). Cada pastilla trata una cantidad de agua determinada, normalmente uno o varios litros.

  1. Lee las instrucciones del fabricante: cuánta agua trata cada pastilla y cuánto tiempo hay que esperar.
  2. Añade la pastilla al agua clara.
  3. Agita y espera el tiempo indicado, que suele ir de 30 minutos a varias horas según el tipo y la temperatura del agua.

Pros: ocupan nada, pesan nada, duran años sin abrir. Ideales para la mochila de emergencia.

Contras: hay que esperar, y algunas dejan sabor. Compra siempre marcas registradas y con instrucciones en español.

Método 4: filtros de agua

Hay muchos tipos y conviene saber qué hace cada uno:

Filtros tipo pajita y filtros de apretar

Bebes directamente a través del filtro o aprietas una bolsa con agua a través de él. Los buenos filtran hasta 0,1 micras, lo que elimina bacterias y parásitos como la giardia. Son ligerísimos y duran miles de litros. Perfectos para la mochila.

Filtros de gravedad

Una bolsa o depósito que cuelgas y el agua baja sola a través del filtro. Muy cómodos para filtrar varios litros para toda la familia sin esfuerzo.

Filtros cerámicos de encimera

Depósitos de dos cuerpos con filtros de cerámica, pensados para casa. Filtran bien y, a menudo, llevan carbón activo que mejora el sabor.

Lo que hay que saber: la mayoría de filtros portátiles no eliminan virus, que son mucho más pequeños. En España, con agua de fuentes de montaña o de lluvia, el riesgo principal suele ser de bacterias y parásitos, así que un buen filtro funciona. Pero si sospechas contaminación por aguas residuales, por ejemplo después de una inundación, combina filtro y desinfección: primero filtras y luego hierves o usas pastillas.

Qué método usar en cada caso

  • Aviso de «hervir el agua» en tu municipio: hervir.
  • Después de una inundación: agua embotellada si es posible; si no, filtrar y después hervir o desinfectar.
  • En la mochila de emergencia: filtro tipo pajita más pastillas.
  • En casa, para una reserva grande: filtro de gravedad o cerámico, y lejía apta como apoyo.
  • Contaminación química: ninguno; solo agua embotellada.

Errores frecuentes

  • Usar cualquier lejía. Solo la apta para agua de bebida.
  • Echar «un chorrito» a ojo. Mide con cuentagotas.
  • No esperar lo suficiente después de desinfectar.
  • Guardar el agua tratada en recipientes sucios.
  • Pensar que un filtro de jarra de cocina potabiliza: esos solo mejoran el sabor del agua que ya es potable.

Cómo guardar el agua ya potabilizada

Potabilizar el agua es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es no volver a contaminarla. Usa siempre recipientes limpios, preferiblemente desinfectados, con tapa, y no metas las manos ni vasos directamente en el agua tratada. Lo ideal es servirla con un cazo limpio o, mejor aún, usar bidones con grifo.

Etiqueta cada recipiente con la fecha y el método que has usado, por ejemplo «hervida, 12 de marzo» o «lejía, 2 gotas/litro». En una emergencia que dure varios días es fácil perder la cuenta de qué agua está tratada y cuál no, y mezclar recipientes es un error frecuente.

Guarda el agua tratada en un lugar fresco y oscuro y consúmela en unos pocos días. Si la has desinfectado con lejía o pastillas, el cloro residual la protege un tiempo; si la has hervido, conviene tenerla bien tapada y usarla antes.

Por último, recuerda que los niños pequeños, las personas mayores y quienes tienen las defensas bajas son más vulnerables a cualquier problema con el agua. Para ellos, si es posible, reserva el agua embotellada y usa la potabilizada para el resto de la familia.

Una última recomendación: practica al menos una vez. Hierve una olla de agua, prueba una pastilla potabilizadora o usa tu filtro con agua del grifo un día cualquiera. Así sabrás cuánto se tarda, a qué sabe el agua tratada y si tienes todo lo necesario. En una emergencia, hacer algo por primera vez siempre cuesta el doble, y estar familiarizado con el proceso te dará mucha más seguridad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que hervir el agua?

Al menos un minuto de ebullición fuerte. Por encima de 2.000 metros de altitud, tres minutos.

¿Se puede beber agua de lluvia?

No directamente. Puede llevar contaminantes del tejado y del aire. Si no hay alternativa, fíltrala y desinféctala.

¿Cuánto duran las pastillas potabilizadoras?

Sin abrir, normalmente varios años. Mira la fecha del envase.

¿El agua de la cisterna del váter es potable?

No. El agua del depósito (no de la taza) puede servir en un apuro para lavarse o, potabilizada, como último recurso, siempre que no lleve pastillas de limpieza.

En resumen

Hervir es lo más seguro; la lejía apta y las pastillas son prácticas y baratas; los filtros son cómodos y ligeros, pero no siempre eliminan virus. Ten en casa al menos dos métodos: por ejemplo, un filtro y pastillas, más un hornillo para poder hervir. Y si el problema es químico, olvídate de los trucos caseros y usa agua embotellada.

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